Historia

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LOS INICIOS
Madre Micaela, Fundadora de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, dice en las primeras Constituciones: “Se establecerán casas de Educación Cristiana allí donde crean ser de mayor utilidad”. Luego podemos decir, que la presencia de las Hermanas en la ciudad de Valencia, responde a esta llamada.
En un piso de la calle Calatrava, una de las más antiguas de Valencia, situada en el Barrio del Mercado de Ciutat Vella funcionaba un colegio de Primera Enseñanza regido por dos señoras.
Las Hermanas de la Doctrina Cristiana deseaban abrir un colegio en Valencia y aprovecharon esta ocasión. Se habló con las interesadas y se llegó a un acuerdo. Y el 1º de octubre de 1909, las Hermanas dieron inicio al curso escolar, recibiendo el Colegio el nombre de “Sagrada Familia”.
En dicho año gobernaba la Congregación con el cargo de Superiora General, la Madre María de Montserrat Llimona y la primera comunidad del colegio la formaron las hermanas: Madre Ángeles de San José Lloret como Superiora, Sor Genoveva, Sor María Nieves, Sor Lourdes y Sor María Rosario[1].
No permanecieron allí mucho tiempo pues la casa no reunía muchas condiciones y vieron la oportunidad en un 2º piso de la plaza Músico Gomis, actualmente plaza del Correo Viejo, propiedad de Don José Planells. No era muy grande, pero tenía mucha luz y ventilación. Contaba con varias dependencias y se pudieron adaptar tres aulas, capilla, comedor…. Nos encontramos en el año 1915.
Madre Gloria sucedió a Madre Ángeles y en 1925 encontramos, como directora del colegio, a Madre María del Sufragio Orts[2]. La casa, desde su llegada, no le satisfizo y, a pesar de encontrar la caja de caudales vacía, confiada en la Providencia y llevada por su temperamento esforzado, se propuso buscar otra más capaz.
La ocasión se la presentó el Padre Palanca S J. al indicarles a las hermanas que el número cinco de la calle Cadirers estaba en venta. Madre Sufragio fue a verla acompañada de Sor Carmen Añó, que formaba parte de la Comunidad y pudieron apreciar que se trataba de un caserón antiguo, grande y destartalado, pero capaz de ser transformado en un excelente Centro de Enseñanza.
El tal caserón era una casa palacio del siglo XVII situado en el barrio más acaudalado de la Valencia antigua, donde residía la nobleza valenciana, y que perteneció a José Ruiz de Lihory, Barón de Alcahalí y de Mosquera, alcalde de Valencia (1884-1885) y autor del Diccionario Bibliográfico de Artistas Valencianos publicado en 1897, obra premiada en los Juegos Florales de Lo Rat Penat el año 1894. Su estructura imita las tendencias de la época medieval. Actualmente es la sede del Círculo de Bellas Artes, que ha rehabilitado el edificio y que, por supuesto, ha dado muchas sorpresas: desde restos de casas árabes de los siglos XII y XIII hasta una escalera gótica del siglo XV de sillares tallados en piedra y que arranca con una columnilla entorchada y un antepecho con un ángel, y que ha sido atribuida a Pere Compte.
El pequeño palacete se adquirió con dificultades monetarias y por él pasaron muchas alumnas con sus correspondientes familias. Los dueños eran los hermanos Federico, Carla y María Carbí Orellana, con los que se llegó fácilmente a un acuerdo el 24 de julio de 1926. En dicho acuerdo conciertan la compra-venta por el total de sesenta mil pesetas, abonando de inmediato veinte mil como señal y el resto lo entregarían en el plazo de dos años y medio con un interés del 6%. Por parte de la Congregación firmó la Madre Luisa de San Bernardo González.
A pesar de los buenos deseos, no se pudieron cumplir las promesas de abonar cada año una determinada cantidad, pues las obras de acondicionamiento del inmueble a sus nuevas funciones se llevaron lo suyo; y a fecha de 24 de julio de 1930 aparecen de nuevo reunidos, los dueños y Madre Montserrat quien hace la entrega de 10.000 pesetas y en el mismo documento inicial se firma una prórroga para la entrega del resto, 30.000 pesetas, por tres años más. De todas formas el Colegio había empezado en la nueva sede el año 1926.
El impulso dado al centro por Madre Sufragio hizo que el alumnado creciera; también ayudaron al crecimiento las nuevas instalaciones. Madre Sufragio fue sustituida por la Madre Carmen Añó que ejerció los cargos de superiora y directora hasta su muerte en 1963.
Los disturbios ocasionados por la proclamación de la II República en abril de 1931, no llegaron a precisar el cierre del Colegio pero sí alteraron su funcionamiento, incluso algunos días no se pudo abrir.
En 1936, desde febrero hasta el 18 de julio, día en que comenzó la guerra, se estuvo a la espera de lo que podía pasar y, al final, llegó lo peor. Las hermanas tuvieron que cerrar y salir del Colegio, quedando en el mismo los porteros, el matrimonio Aurelio Barberá y Dolores Giner con sus hijos.
A primeras horas del día 24 de julio, los revolucionarios asaltaron el colegio destrozando todo lo que quisieron. Aurelio fue a dar la noticia a Madre Ángeles que, con Madre Sufragio y otras hermanas se hallaban en un entresuelo de la calle Maestro Chapí, hoy calle del Almirante.
Pasados los tres años de guerra, vino el trabajo de recuperar, restaurar, organizar… y todo se llevó a cabo con gusto. La gran pesadilla, con muertes incluidas, había pasado; quedaban ahora las secuelas.
 
Fachada y Capilla del Colegio en la calle Cadirers
PERÍODO DE 1940 A 1970
El curso 1939/40 empezó con toda la normalidad posible, y el Colegio recuperó el alumnado e incluso lo superó, alcanzando la cifra de 200 alumnas en 1942 según consta en el Censo Escolar de Valencia. Desde los comienzos, se habían impartido en el Centro clases de Párvulos, Primaria y Cultura General.
La Ley de Instrucción Primaria de 1945 establecía una educación de carácter confesional, patriótico, social, intelectual, físico y profesional; reconocía diversos tipos de escuelas: Nacionales, de la Iglesia, de Patronato y Privadas.
Así las cosas, a partir de esta época, además de impartir las enseñanzas anteriormente indicadas, se añadieron las de Bachillerato. Mucho ayudó en ello Don Daniel Añó que trabajaba en la secretaría del Instituto de San Vicente Ferrer.
   
Bendición del banderín. Noviembre de 1945
Desde muy pronto, y con mucho acierto, el personal seglar que se contrató para colaborar en el centro fue muy bueno, tanto en el aspecto académico como en el moral y religioso, siendo uno de los primeros Don Luis Chorro, familiar de la Madre Sufragio y bibliotecario de la biblioteca de la ciudad de Valencia. Esto hizo que la formación que se impartía en el Colegio fuera alta y de calidad. Buena prueba de ello fueron los resultados que se alcanzaban en el Bachillerato y sus respectivas reválidas.
Se procuraba que la educación de las alumnas fuera total; los sábados se daba una charla de formación humano-cristiana y, sin imposiciones, se invitaba a participar en actos religiosos       que iban alimentando el espíritu. Se formaron en esa época gran número de profesionales que recuerdan al Colegio con cariño. Algunas de ellas se fueron incorporando al Colegio como profesoras.
 
Alumnas en un concurso de villancicos de diferentes colegios en el Teatro Casa de los Obreros en las Navidades de 1948
En el período de 1950 a 1960, y con el fin de fortalecer la persona de las educandas, se creó el grupo de montañeras de Santa María en horas extraescolares. El grupo, en esta época, fue acompañado, por la Hermana Amparo Ros. Cada semana tenían su rato de formación. Una vez al mes esta formación se recibía en el campo, siendo los lugares preferenciales el Garbí, Santo Espíritu, Portaceli…
Alumnas de 4º curso de Bachillerato de excursión en Calicanto junto a Hermana Amparo Ros, Sor Mª Josefa, Sor Lucía y Sor Carmen. Curso 1955/56
En estos años, el tema de las misiones ocupó en la sociedad un lugar importante, y es bueno resaltar la labor llevada a cabo por el grupo Juventud Misionera del Colegio.
Con el deseo de continuar la relación Alumnas/ Colegio, se creó en esta década, la Asociación de Antiguas Alumnas con sus estatutos correspondientes.
De los años cincuenta queremos recordar dos eventos importantes en los que el centro se implicó de manera especial: la Bendición de la bandera del Colegio por Don Marcelino Olaechea y Loizaga en el Palacio Arzobispal y la Tómbola de Caridad organizada por el mismo Señor Arzobispo. Las recaudaciones eran destinadas a la construcción del barrio de San Marcelino, pues la riada de 1957 había dejado sin casa a muchos valencianos.
Bendición de la Bandera del Colegio. Palacio Arzobispal. Alumnas junto a Hermana Sor Eucaristía. Curso escolar 1951/52
 
Alumnas el día del DOMUND junto al Arzobispo Don Marcelino en el habitual emplazamiento de la mesa del Colegio Sagrada Familia, en la Estación del Norte 1953
La masiva asistencia de alumnas en la década de los años 60 hizo necesario el alquiler de dos locales: uno, en el número 7 de la calle Danzas, en el curso escolar 1961/62 y otro, en la propia calle Cadirers, número 2, en el curso 1969/70
En 1963 encontramos dirigiendo el Colegio a Sor Felisa Balaguer, que en 1969 es sustituida por la Madre Josefina Ríos.
Durante estos años el alumnado era mayoritariamente femenino, de clase obrera y media baja. Los niños no tenían posibilidad de obtener la cartilla escolar y es por eso que sólo podían asistir al Colegio hasta cumplir los 7 años.
Se preparaba a las alumnas para la Primera Comunión y muchas la recibían en la Capilla del Colegio. La falta de espacio obligó a realizar algunas celebraciones en la Iglesia de San Nicolás, próxima a Cadirers. Además, en los cursos superiores, las alumnas que lo deseaban realizaban ejercicios espirituales.
El Colegio siempre dio importancia a las actividades deportivas y a los festivales de final de curso. Estos últimos, por falta de espacio, se celebraban en estos años en el Teatro de la Casa de los Obreros (en la actualidad Teatro Talía).
Grupo de alumnas en los años 60
NUEVAS EXIGENCIAS EN LA EDUCACIÓN
Con la nueva Ley General de Educación de Villar Palasí del año 1970, el inmueble, a pesar de estar bien conservado y con una situación privilegiada en el centro de la ciudad, resultaba pequeño para poder aplicar las nuevas exigencias de la ley. Además, se daba mucha importancia al deporte, y el Colegio no podía ofrecer las instalaciones que se necesitaban por falta de espacio. Esto hizo pensar en la necesidad de otro lugar.
Con muchas dificultades, principalmente monetarias, se adquirió un terreno en el camino viejo de Paterna de 5440 metros cuadrados. Sor Felisa, Hermana Josefa Balaguer, fue la que tramitó la compra del solar del nuevo Colegio y la Madre Josefina Ríos, con el apoyo de la Hermana Josefa Perelló González, superiora General en ese momento, quien llevó adelante la construcción. Las obras las realizó la constructora “Huarte y Cia”. El lugar de su emplazamiento lleva el nombre de Padre Barranco nº 40. Y el Colegio empezó a funcionar en los nuevos locales en el curso 1973/74, duplicando el número de aulas y de alumnos/as.
 
Bendición de las nuevas instalaciones
Al inicio del curso, encontramos a la Hermana Josefina Ríos como Superiora y Directora Pedagógica, ayudada en esta tarea por la Hermana Amparo Alba (1973-1977).
Los primeros años de estancia en el nuevo centro, el Colegio se mantiene con las mismas características. La mayoría de las alumnas proceden del Colegio de Cadirers, que son trasladadas en autobús, y alumnas del colegio San Juan de Dios Montañés que cerraba sus puertas en la calle Salvador Abril y que eran recomendadas a nuestro centro por la calidad de la enseñanza y ser nuevas las instalaciones. También acude alumnado de los pueblos de alrededor de la huerta, tanto del norte como del sur: Pobla de Farnals, Museros, Almácera, Alboraya, Alfara, Albuixech, Alacuás, Massarrojos o Quart de Poblet.
Alumnas de 6º de Bachiller junto a la Hermana Amparo Alba,
Hermana Josefina Ríos, Don Leopoldo Piles y Doña Pepa Fuster
Curso 1973-74
 
Promovida por la Hermana Amparo Alba, se crea la primera Asociación de Padres de Alumnos del Colegio. Los Estatutos se aprobaron íntegramente y por unanimidad en la reunión celebrada el día 25 de Octubre de 1973 y fueron  visados por el Gobernador Civil de Valencia el 20 de Noviembre de ese mismo año, en cumplimiento de la Ley de Asociaciones de 24 de Diciembre de 1964. Su misión primordial, según consta en acta de la Asamblea General Ordinaria del 29 de octubre de 1974, era “la de ser miembro de unión entre familia y colegio en la mutua función de coeducar a nuestros hijos, y que está en disposición de acometer cualquier acción que pueda beneficiar la elevación de la tarea educativa, que nace en el seno del hogar y se complementa con la permanencia en las aulas”.
En el curso escolar 1977/78 se produce el cambio de la hermana Directora que hasta 1987 recaerá en María Escrihuela.
En estos años, por iniciativa del padre Jesús Fernández, se retoma el grupo de montañeras de Santa María.
Montañeras de Santa María junto al padre Jesús Fernández y a la Hermana Leonor en el Garbí.
 Curso 1974-75
Ya en la década de los 80, se produce la llegada de alumnas de la Pobla de Vallbona desde el Colegio de San José de la misma Congregación, para cursar el Bachillerato, y siguió siendo una constante hasta el cese de actividad de este nivel educativo.
En el año 1986 el Centro se presenta para el Concierto con la Administración, que será firmado el 2 de junio. De esta forma, el Colegio Sagrada Familia pasa a ser un centro privado concertado a partir del curso 1986/1987. Como consecuencia de este hecho se pondrá en marcha el primer Consejo Escolar del Centro.
En Junio de 1987, el Colegio establece un acuerdo de colaboración con el Instituto Valenciano de Audiofonología para la integración y, ese mismo año, se reciben ocho niños con deficiencias auditivas procedentes de dicho Instituto. Todo partió de manera casual a partir una conversación de Mª Jesús García, profesora del colegio y madre de una niña con deficiencias auditivas, con Don Antonio Villalba, por aquel tiempo director del IVAF. Se presentó una propuesta a María Escrihuela, Directora del Colegio, quien la presentó al Claustro que la aprobó por mayoría. Tras el primer curso de funcionamiento, y con la Hermana Josefa Pelechá, como nueva Directora (1987-2002), se consolidó el proyecto, solicitando a la Consellería de Educación y Ciencia el programa de integración una vez evaluada como positiva la experiencia. Para ello se incorporaron un equipo formado por dos logopedas, un profesor de apoyo escolar y una pedagoga perteneciente al Servicio Psicopedagógico del IVAF.
Un resumen de los años 90 al 93, encontrado en los archivos de la Congregación, constata que el Centro, durante estos años, había ya evolucionado hacia formas nuevas: “Hoy resulta difícil la educación y formación de los alumnos pero lo intentamos con todos los medios a nuestro alcance. El alumnado es escaso en Preescolar y primer ciclo de Primaria. Abundante en los restantes. En B.U.P. la media oscila entre 29 y 33 por aula. Las relaciones con los profesores son buenas, se sienten bien y notan que se les valora el trabajo. La Asociación de Padres de Alumnos trabaja mucho y creemos que bien. El Colegio y sus cosas le interesan. Con el fin de potenciar el Centro, se intentan promocionar actividades varias: inglés, taewkondo, guitarra, teatro, fiestas, charlas, encuentros padres-profesores. Los criterios que siguen son buenos”.
 
 “La Pastoral se ha programado teniendo en cuenta todas las fiestas, tiempos especiales, conmemoraciones, campañas… que ayudan a crecer en fraternidad y convivencia, buscando un clima de responsabilidad, participación y alegría entre niños y profesores; se refuerza desde las clases de religión y en las celebraciones litúrgicas”.
 
El número de alumnos, especialmente en BUP, se iba reduciendo paulatinamente. Las dificultades económicas de las familias, el hecho de ser privado y la competencia pública del gran Instituto de Campanar son algunas de las razones de esta reducción. Esto afectaba muy especialmente a la economía del centro que era totalmente deficitaria. Con ayuda de la Congregación, la comunidad aguantó varios años hasta que se vio obligada, muy a su pesar, a dejar las enseñanzas de Bachillerato al finalizar el curso 1996/1997, coincidiendo con el inicio de la implantación de la Educación Secundaria Obligatoria.
Durante los cursos escolares 1996/97 y 1997/98 la hermana Teresa Ibáñez se hace responsable de la dirección de Educación Infantil y Primaria.

SITUACIÓN ACTUAL

En la actualidad se imparte en el Colegio: Educación Infantil, Primaria y Secundaria en doble línea, además de la integración de alumnos hipoacústicos.
El entorno socio-económico y estructural de la zona ha ido cambiando a lo largo de estos años variando al alza. La zona se ha ido repoblando y se ha convertido en un área importante de Valencia. Este aumento de población nueva ha hecho posible que el número de matrículas aumente considerablemente a partir del curso 2000/2001.
En todo momento, el Colegio ha estado atento a las necesidades personales, sociales y económicas de los alumnos. En este aspecto se intenta atenuar las diferencias, atendiendo a la diversidad y ajustando una política de inscripciones en la que tengan cabida alumnos pertenecientes a diferentes clases sociales, pues creemos que es de justicia.
 Las exigencias de la educación han ido abriendo otros campos y para dinamizarlos se ha creado el equipo de pastoral, comisiones y grupos.
Entre ellos están:
  • Vivir los tiempos litúrgicos: se aprovechan las festividades propias del año cristiano tratando de explicarlas y vivirlas.
  • Campañas contra el hambre, misiones.
  • Celebración del día del Niño, de la Paz, de la Familia, de las Hermanas Mártires,
  • Grupos Madre Micaela.
  • Campamentos y convivencias intercolegiales.
  • Grupo ONG “Effetá Madre Micaela”.
  • Música, Coro.
  • Montañismo, teatro, deportes.
  • Fiestas propias de nuestra cultura.
En definitiva se intenta dar una respuesta desde el Evangelio a las necesidades personales de los niños mediante la información y el respeto.
A inicios del curso escolar 2002/2003 se produce el último cambio de dirección. La Hermana Josefa Pelechá dejará el Centro que venía dirigiendo durante una década y un lustro y se incorpora a este cargo la Hermana Mª Dolores Bosch Busquets que provenía del Colegio de la misma Congregación, en Cornellà (Barcelona).
Y, ¿qué más?.
Hemos relatado algo de nuestra Historia y queremos seguir construyéndola mirando adelante.

                      Importante seguir sembrando, desbrozando, esperando.




[1] La Madre Ángeles de San José Lloret y Sor María Rosario junto a la Madre María de Montserrat Llimona y otras catorce hermanas de la Congregación, fueron martirizadas el 20 de noviembre de 1936 durante la Guerra Civil y beatificadas por Juan Pablo II en 1995.
[2] Martirizada en 1936 y beatificada en 1995
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